Segunda Guerra Mundial

Para participar en una guerra se necesita mucha valentía y coraje, no todas las mujeres de esta época tenían lo que se necesitaba, pero sí hubieron muchas que poseían estas condiciones. Este periodo fue muy complicado para las mujeres ya que no muchos creían que la guerra era un campo para el sexo femenino pero estos ejemplos demostraron lo contrario.







Lydia Litvyak y Marina Raskova



Nació en Rusia en y la llamaron ‘Lylia’ o ‘White Lyli’. Era una mujer encantadora y risueña, que lamentablemente, falleció en 1943 en un combate que luchó sola contra 8 enemigos. Muy pocas mujeres participaron directamente en la Segunda Guerra Mundial, pero 600 mujeres lucharon y pertenecieron a las fuerzas armadas de la Unión Soviética. Las solían llamar ‘Las brujas de la noche’ y ‘Las furias’, por supuesto que estos nombres se debían a su coraje y eran temidas por los Luftwaffe. Cuando la guerra se intensificó contra Alemania, Marina Raskova pidió permiso a Stalin y así formó un ejército exclusivamente femenino, con mujeres valientes y aptas para pelear. Los hombres no las tomaron enserio hasta que obtuvieron la victoria en un combate contra los pilotos alemanes. Lydia tenía pintado en su avión un lirio que muchas veces fue confundido con una rosa, pero cuando los alemanes veían esta flor, sabían que venía un problema serio. Fue lastimada tres veces en combates pero eso nunca la detuvo. Las famosas Furias cumplieron alrededor de 23,700 misiones y tuvieron 38 victorias.





Hanna Reitsch       ‘Daredevil’



''Flying is my life.''

Con solo 1.52 m, la pequeña rubia fue la figura más imponente de la aviación alemana. Reitsch siempre supo que volar era su pasión, y a pesar de que tuvo algunos problemas y discusiones con su familia ya que querían que siguiera la línea tradicional, logró que su padre la inscribiera en la escuela de planeadores. Hanna tuvo que enfrentarse y permanecer fuerte ante las discriminaciones de sus compañeros, pero lo que estos hombres no sabían era que su pequeña estatura escondía una fuerza de voluntad de hierro. Cuando consiguió su licencia, voló durante 5 horas, en otros vuelos rompió records y logró mejorar su técnica. Poco a poco, el nombre Hanna Reitsch se hizo conocido internacionalmente. 

Se ofreció a formar un escuadrón de mujeres piloto pero esta idea fue rechazada. Reitsch, apoyada por Hitler y Himmler, elaboró un esquema diabólico, un escuadrón kamikaze más tarde conocido como S.O. (Sacrifice Oneself) pero el desembarco en Normandía puso fin a este plan antes de que se realizara. Reitsch aportó siendo una piloto de prueba, probando los aviones más complejos y ganando así la Iron Cross de las manos del Führer.  En 1945, el general von Greim le pidió a la piloto que lo acompañara en una misteriosa misión a Berlin. Reitsch no estaba muy feliz con la propuesta ya que le parecía una misión muy delicada que iba a estar llena de peligro pero acepto igual. La situación en Berlin no se veía muy bien debido al humo, por lo tanto decidieron usar un avión más pequeño que podría pasar desapercibido, pero este no fue el caso ya que una explosión repentina hizo que el piloto sufriera algunas heridas. Por suerte, la valiente Hanna tenía muy buenos reflejos y tomo el control del avión. Al divisar la Brandenburg Gate, aterrizó en una parte de la calle evitando obstáculos. Von Greim fue llevado a primeros auxilios y fue condecorado en el instante. Hitler tuvo una reunión con Reitsch, en donde le entrega un veneno para uso personal en caso de que el Reich sucumbiera. Cuando las cosas empeoraron, se le dio la oportunidad de volar un avión fuera de Berlin, y gracias a su tamaño fue capaz de meterse detrás de los controles. Les fue muy difícil salir ya que los aviones de la Unión Soviética los perseguía, pero finalmente lo lograron y llegaron a su destino donde se encontraron con Himmler que estaba con una orden de arresto.

 Comenzaron a discutir sobre la obediencia hacia Hitler y Reitsch se fue indignada y furiosa por la actitud de Himmler hacia el Führer. Su enojo no sirvió de nada, ya que Hitler se suicidó y la orden de arresto ya no era válida. Von Greim fue capturado y también cometió suicidio. Hanna fue llevada a Estados Unidos donde la interrogaron para saber los verdaderos motivos de su vuelo a Berlin. Ella explicó que su viaje no había sido para ayudar a escapar al Führer, entonces no fue acusada de ningún crimen. Regresó a Alemania y sintió que le faltaba emoción en su vida así que viajó y ayudó a fundar una fuerza aérea en Ghana. Al regresar a Estados Unidos fue recibida con los brazos abiertos y con muchos honores. Su vida después fue un poco triste ya que su amado había muerto en la guerra pero siguió volando, rompiendo un último record a los sesenta y siete años. Falleció en 1979 por un ataque al corazón.







       


                      

                                Lydia Litvyak













                  Hanna Reitsch: 

                        




                




                 





                       







 
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